El que se espera se convierta en próximo director de la CIA tuvo un papel clave en el establecimiento de una base secreta de drones en Arabia Saudí y fue jefe de personal en la agencia en una época en la que se implantó un programa de capturas secretas, traslados clandestinos y técnicas de interrogatorio, como la asfixia simulada.
Fue precisamente su vinculación con esas prácticas lo que llevó a descartar su postulación para dirigir la CIA hace cuatro años, pero esta vez Obama no ha dudado en nominarlo para sustituir a David Petraeus, quien dimitió recientemente por un escándalo sexual.


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